
Escuchar, discernir y agradecer: seis miradas para profundizar en el primer día de las #JornadasEducsi
8 julio, 2025
Ofrecer el don desde lo que somos: seis miradas como colegios católicos en la poscristiandad
9 julio, 2025“Hoy es siempre todavía. Toda la vida es ahora, y ahora es el mejor momento”. Con esta cita de Antonio Machado, María Luisa Berzosa FI, cerró una intervención profundamente inspiradora en la primera jornada de las XXXVI Jornadas Educativas Educsi, que se están celebrando bajo el lema “Una identidad que se re-crea desde el diálogo”.
Con esta frase, Berzosa, no solo encuadra el espíritu de su intervención, sino que expresa con claridad el corazón del proceso educativo: mirar con profundidad, comprender desde la escucha y comprometerse con valentía.
Una jornada inaugurada por el delegado de Educación, Jaime Badiola SJ, y que ha contado con la intervención de Juan José Etxeberria SJ, rector de Deusto, Enric Puiggròs SJ, Provincial de la Compañía de Jesús, para finalizar, con la intervención de María Luisa Berzosa FI, consultora de la secretaria general del Sínodo.

Sesión inaugural de las jornadas
Porque educar, como se ha insistido a lo largo de la jornada, no es simplemente enseñar, sino acompañar el crecimiento de una identidad viva, en proceso, tejida en relación y abierta al diálogo. María Luisa, con su mirada, tejida desde décadas de compromiso con los márgenes, nos recordó que educar es un acto espiritual, político y profundamente humano.
Dialogar para transformar
No ofreció recetas, sino una invitación valiente a recrear nuestra identidad educativa desde el diálogo, el afecto y la escucha, convencida de que no hay transformación posible sin vínculo ni presencia. Su metáfora del lienzo compartido, donde cada persona aporta su color, evocó una pedagogía que no impone, sino que acompaña, propone y confía: “No dialogamos para imponer, dialogamos para transformar”, afirmó. Y lo hizo desde la experiencia: mujeres que han sufrido abusos, comunidades excluidas, jóvenes en búsqueda… historias que exigen una educación que no tema mirar, comprender y comprometerse.
En clara sintonía, el provincial Enric Puiggròs SJ, situó la misión educativa en un contexto de desafíos intensos: la polarización política, la inteligencia artificial y el debilitamiento del sentido trascendente. Frente a esta realidad, defendió una apuesta clara por la intencionalidad católica de los centros. No como algo rígido, sino como una fidelidad creativa que nace del Evangelio y se traduce en justicia, fraternidad e inclusión: “Creer hoy es luchar por un mundo más justo y más fraterno”.

Enric Puiggròs SJ durante su intervención
Esa identidad no puede sostenerse sin personas comprometidas con la misión, sin comunidades vivas, ni sin sostenibilidad económica y personal. Identidad, misión y estructura están indisolublemente unidas. La espiritualidad ignaciana, recordó, no huye de la realidad: la contempla, la discierne y actúa.
En esta apertura de las jornadas, el delegado del Sector Educación, Jaime Badiola SJ, planteó con claridad una pregunta clave: “¿Una identidad que se re-crea desde el diálogo… o dialogamos desde una identidad ya dada?”.
Un diálogo que no diluye, sino que profundiza
Históricamente, en el mundo católico a veces se ha vivido tensión entre afirmar la verdad propia y abrirse al otro. Esa tensión puede ser fuente de profundidad, no de bloqueo. Y por ello, citando el documento La identidad de la escuela católica para una cultura del diálogo (2022), Jaime Badiola SJ subrayó que diálogo e identidad no son opuestos, sino que se necesitan mutuamente. El diálogo no diluye, profundiza. La identidad no encierra, orienta. Las preguntas que lanzó —sobre la fe en contextos plurales, la convivencia con otras creencias, la explicitud religiosa— no buscan respuestas rápidas, sino procesos de discernimiento comunitario.
En esa misma línea, Juan José Etxeberria SJ, rector de la Universidad de Deusto, resumió con sencillez la cuestión de fondo: “Educar es ayudar a mirar, a comprender y a comprometerse”. Una afirmación que se concreta en construir ciudadanía, vivir la democracia con participación real y acompañar a los jóvenes desde la confianza, sin imponerles caminos y estando a su lado. Se trata de una pedagogía del cuidado cotidiano, donde lo pequeño y lo persistente se convierte en transformación profunda.
A lo largo de esta primera jornada, los ponentes coincidieron en una visión compartida y profundamente inspiradora. Todos afirmaron que la identidad católica es una realidad viva, dialogante y en constante evolución. Una identidad que se fortalece en el encuentro con el otro y en el reconocimiento. Del mismo modo, insistieron en que el diálogo auténtico —lejos de la polarización y el debate vacío— requiere escucha profunda, humildad, empatía y valentía. Dialogar es construir comunión desde la diferencia.

María Luisa Berzosa FI, junto a Antonio González, director del colegio Kostka de Santander
La espiritualidad de San Ignacio nos ofrece una clave profunda: vivir la experiencia de Dios en el encuentro con el otro. La identidad ignaciana no se recibe como algo cerrado, sino que se recrea a través del discernimiento personal y comunitario, que se nutre del diálogo, del magis y del acompañamiento mutuo.
“Somos peregrinos de la esperanza”, recordaba Berzosa citando al Papa Francisco. Y esa esperanza se concreta en cada gesto cotidiano que ayuda a alguien a crecer, a comprender y a comprometerse.
Esta primera jornada ha concluido con los talleres de la tarde, orientados a ofrecer respuestas a las diversas realidades que viven nuestros centros.
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Para profundizar: seis miradas al primer día de las #JornadasEducsi


