Favorecer y acompañar el proceso pastoral

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Estamos convencidos que un Colegio que aspira a ser “colegio pastoral” debe cuidar el proceso de evangelización de toda su comunidad educativa. El foco lo tenemos puesto en nuestro alumnado, pero cada vez se hace más evidente que tenemos el reto de acompañar a los educadores como agentes de pastoral y al mismo tiempo como destinatarios de la pastoral.

No deberíamos dar por sentado un mismo (igual) punto de partida en el plano espiritual de los educadores que entran a formar parte de nuestras instituciones, pero sí intuir en ellos la posibilidad de que esté presente el deseo de dejarse afectar por la misión. Esta es la clave para poder plantearse un proyecto pastoral para educadores que se debe acompañar como una manera natural de evangelización y no como una exigencia profesional. 

Cuidar la relación con Dios

En la asamblea de coordinadores de pastoral que tuvo lugar en el Escorial el pasado mes de noviembre, en uno de los seminarios, hablábamos de los equipos de pastoral, de cómo cuidar la renovación de dichos equipos y de la importancia de la pastoral para educadores. Si el cuerpo del colegio cuida su relación con Dios, con su vida interior, si tiene como prioridad humanizar a las personas será un colegio que evangelizará por todos sus poros, será tierra sagrada donde la pastoral no será una sucesión de actividades planificadas sino que serán experiencias significativas que acercarán a Dios a nuestros niños y jóvenes, lo que posibilitará que se hagan preguntas sobre su propia vida, sobre el mundo y sobre Dios.

Y yo me pregunto ¿en nuestros colegios cuáles pueden ser las semillas que debemos  esparcir? ¿qué fruto queremos que crezca? ¿cómo podemos llevar a cabo la misión de acercar a Dios a las personas, también a nuestros educadores?

Seguramente en este tiempo en el que la vida camina acelerada ofrecer espacios de silencio que ayuden a serenar el ritmo permitirá a la persona tomar conciencia de su espiritualidad: Los ejercicios espirituales, retiros, tiempos de oración, iniciación a ejercicios, encuentros sencillos de silencio o participar como narrador de Baúl Magis …  deben concebirse desde una invitación personal para que la persona entienda que se piensa en ella de manera especial, y porque es importante y porque contamos con ella queremos ofrecerle este regalo. Este acompañamiento puede facilitar que descubra un silencio habitado, que redescubra su vida interior o que siga creciendo en el cuidado espiritual. En definitiva, sentir que hay algo que nos mueve más allá de nosotros “no ardía nuestro corazón cuando hablábamos con él…” Lc 24.

Que el educador crezca en la fe

Las propuestas pastorales dirigidas al alumnado también pueden ayudar al educador a crecer en la fe: participar en una Pascua, en un Camino de Santiago o ignaciano, acudir a la comunidad de Taizé o a un campamento son oportunidades de vivir una experiencia espiritual y fundacionales para el alumnado, pero tenemos testimonio de compañeros y compañeras que nos cuentan que han sido transformadoras también para ellos.

En muchos colegios destinamos parte del presupuesto de formación en propuestas de formación religiosa que ayuden al profesorado a saber más y mejor para ayudar a otros, pero además esta formación facilita un proceso pastoral en la persona que participa, pues muchas veces esta formación lleva al profesorado cuestionarse, discernir, poner en el centro su vida, la de sus seres queridos, su entorno cercano, el mundo en el que vive y también a Dios. La razón, la cultura, la historia debe ir de la mano de la experiencia y la vivencia personal.

En los colegios de jesuitas tenemos que cuidar  itinerarios de formación pastoral personalizados y acompañados que tengan en cuenta las propuestas que se han mencionado en los párrafos anteriores, y muchas otras que tenemos a nuestro alcance, que ayuden a que nuestros educadores puedan conocer la espiritualidad ignaciana, puedan enamorarse de ella y puedan sentirse llamados a compartir la misión de los colegios de la Compañía de Jesús, evangelizar desde su tarea diaria, desde su testimonio como tutores, profesores o pastoralistas.

Hablar con Dios

Compartíamos en el seminario que para que todo esto se dé es fundamental generar un ambiente pastoral en el colegio para que todas estas propuestas estén naturalizadas en la vida ordinaria y a nadie le parezca extraño su existencia y poder participar en ellas. En los colegios debemos animarnos a generar momentos de discernimiento comunitario, tomar un tiempo al final de la evaluación para realizar un examen ignaciano o iniciar momentos de grupo con alguna oración.

Es probable que todo esto, poco a poco, ayude a nuestros colegios a caminar en la transformación de un colegio con pastoral hacia un colegio pastoral en el que hablemos no solo de Dios sino con Dios y en el que Él pueda estar a pesar de tanto ruido.

Reflexión redactada por Víctor Palacín, Coordinador de Pastoral de FEJE Centro-Este, tras el encuentro de Pastoral de 2025.

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