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El Colegio San Ignacio de Donostia comparte la Korrika con Loiolaetxea, Alboan y Fe y Alegría

El Colegio San Ignacio de Donostia ha participado el pasado martes 25 de marzo en una nueva edición de la Korrika junto a otras obras de la Compañía de Jesús, en una iniciativa compartida con Loiolaetxea y Alboan. Su participación es fruto de una trayectoria educativa y cultural —de casi un siglo— vinculada al cuidado de la lengua y la cultura, dentro de un marco de colaboración institucional y de encuentro con otras muchas comunidades de Donostia y Euskadi. 

A las 11:54 de la mañana, en el número 42 de la calle Secundino Esnaola, el colegio recogió el lekuko (testigo) y realizó el tramo junto a estas entidades. Alrededor de 600 alumnos y alumnas, desde 3.º de Primaria hasta Bachillerato, además de educadores y jesuitas, compartieron este momento con los equipos y las personas acompañadas de las otras organizaciones participantes. Este momento compartido muestra una identidad en diálogo y una red que se construye desde la acogida y el encuentro, con el euskera como lengua y espacio de relación. 

La participación del colegio y de otras instituciones de la Compañía es una muestra de la convivencia, la diversidad lingüística y cultural, y el trabajo compartido entre instituciones con una misma misión, entre personas y obras que colaboran en ámbitos distintos, pero complementarios. 

Una muestra de ello es la presencia de Irma Mariño y Markis Martínez, compañeras de centros de Fe y Alegría en Perú y Venezuela. Su participación ayudó a ampliar la mirada y a conectar esta experiencia con otras realidades en las que también se trabaja por el reconocimiento, el cuidado y la preservación de lenguas y culturas diversas, como el euskera en Euskadi u otras lenguas, como las indígenas, en territorios de Perú, Venezuela y en otros muchos contextos al otro lado del océano y en otras partes del mundo. 

Esta conexión aporta una perspectiva local y también de ciudadanía global: la diversidad lingüística y cultural es un valor compartido que se expresa de formas distintas en cada territorio, pero que encuentra un mismo horizonte en la educación y en la dignidad de las comunidades. 

Esta, en definitiva, ha sido una oportunidad excelente para salir a la calle y compartir una experiencia de deporte, participación y justicia social desde la colaboración entre obras de la Compañía.