
Roberto Quirós SJ: educar también es acompañar la búsqueda de sentido
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Pastoral Familiar: la misión de caminar juntos
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Desde esta clave, estamos llamados a reconocer las diferencias como umbrales donde Dios nos sale al paso, como experiencias concretas del misterio de la Encarnación. No sirve adecuar una realidad distinta a la nuestra y condicionarla a nuestros parámetros de forma impositiva. No vale arrastrar al otro hasta donde estamos, sino más bien conocer su relato vital, su proceso existencial donde quizá haya podido tener su espacio la fe o no, para poder acogerlo, escucharlo, acompañarlo.
El fuego que es Dios
La diversidad, si estiramos el lenguaje y jugamos con la propia palabra, contiene un regalo, esto es, que lo diferente, lo distinto a lo propio, puede traer consigo una ilusión y una alegría, una diversión compartida que se puede entregar: diver-sí-dad. Darle la oportunidad (un sí) a lo diverso, abrazarlo, atenderlo. Cada persona contiene una pequeña llama que conforma el fuego que es Dios.
No hay formas para contener el procedimiento desde el que poder salir al paso, no hay recetas que encierren la fórmula definitiva para realizar la misión, sino sólo la disposición personal que sabe reconocer la humanidad que palpita más allá de las formas, las costumbres, las creencias y las culturas. Una disposición que debe de ser compartida, pues no somos sujetos aislados que vamos realizando retos individuales, sino que somos una comunidad que sabe alentar sus pasos a base del respeto y el cuidado que brota de la oración. Oración entendida como oportunidad de encuentro que nos vincula con el Misterio amoroso que Dios reveló en Jesús.
Ante nuestras propias incoherencias sólo nos queda la compasión, ofrecernos una mirada compasiva que sea capaz de permitir y reconocer nuestra vulnerabilidad y fragilidad. Es justamente la experiencia concreta de esto, como personas y como comunidad que vive desde la fe, la que nos puede brindar la verdadera experiencia que nos permita ver en los demás nuestra propia realidad más profunda.
Cuando esto sucede acontece el milagro, pues sabemos que la diversidad es el otro nombre que hemos inventado para hablar de la pluralidad inherente a lo profundamente humano que todos compartimos, esto es, lo humano también es hermano.
Quizá, en última instancia, sólo podamos formular preguntas que puedan ser pasos desde los que ir transitando posibles respuestas, siempre abiertas, que ayuden a ir trazando el camino que vamos recorriendo juntos.
Reflexión redactada por José Chamorro, profesor y pastoralista de SAFA Linares, tras el encuentro de Pastoral de 2025.


