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4 diciembre, 2025La ponencia de Pilar López —ejecutiva con una extensa trayectoria en empresas como Microsoft, Telefónica o Vodafone— cerró las jornadas con un tema de absoluta actualidad: la irrupción de la inteligencia artificial en nuestras vidas. Lejos de desentonar, su intervención se integró plenamente en el hilo conductor de estos días, el diálogo, planteando cómo establecer un diálogo adecuado con la tecnología desde nuestras instituciones.
Desde su experiencia en el mundo corporativo, Pilar nos ayudó a comprender que la inteligencia artificial no es el futuro, sino un presente que está reconfigurando tanto el trabajo como las relaciones humanas. En este contexto de sociedad en constante cambio, nos invitó a reflexionar sobre el tipo de liderazgo que necesitamos: un liderazgo ético, responsable y adaptativo, capaz de integrar estas nuevas herramientas sin perder el horizonte humanista.
El para qué
Los allí presentes, como responsables de instituciones educativas de la Compañía de Jesús, nos sentimos especialmente interpelados cuando Pilar habló del “para qué”. En medio de esta transformación tecnológica, ¿cuál es nuestro propósito? ¿Cómo discernimos, desde nuestra misión educativa, el uso que damos a herramientas tan potentes como la IA?
Nos planteó también el potencial de la IA para “elevar a las personas” y hacer “más y mejor”: liberar tiempos, ampliar capacidades, mejorar procesos… Pero esta idea nos empujó a cuestionarnos: ¿Qué entendemos por “más y mejor” en el contexto educativo? ¿Y en un centro de la Compañía de Jesús? ¿Queremos simplemente aumentar productividad, o buscamos que estas tecnologías estén realmente al servicio del desarrollo integral del alumnado? ¿Hasta qué punto corremos el riesgo de que la IA, en lugar de potenciarnos, despersonalice o genere dependencia? Ser capaces de contestar a estas preguntas desde la perspectiva del Magis Ignaciano se antoja esencial.
Pilar no nos ofreció respuestas cerradas. Al contrario, nos dejó preguntas abiertas para despertar una reflexión que ya no podemos posponer. Nos habló de brechas y de inclusión, recordando que incluso en las empresas tecnológicas más avanzadas, un 30% del personal no utiliza la IA. ¿Y en nuestros centros? ¿Cómo acompañamos a quienes no acceden, no comprenden o no confían en estas herramientas? ¿Estamos realmente promoviendo una inclusión que llegue a “todos, todos, todos”?
Conocimiento, criterio, ética
Más allá de cifras o estrategias, resonó con fuerza su conexión entre la IA y la razón de ser de un centro de la Compañía. Nos animó a no hablar de oídas, a experimentar por nosotros mismos, a aproximarnos a estas herramientas con conocimiento, criterio y sentido ético. Y a no perder de vista lo esencial: formar personas conscientes, competentes, compasivas y comprometidas. Hombres y mujeres para los demás.
Sin duda, salimos de aquella charla con más preguntas que respuestas. Pero también con una certeza compartida: esta revolución tecnológica debe ser, necesariamente, leída desde nuestra espiritualidad. No se trata solo de adaptarnos, sino de ponernos en camino con decisión y liderar este cambio desde la profundidad, la humanidad y la esperanza.
Reflexión redactada por Carlos González, Director del Colegio Montesión (Palma), tras las XXXVI Jornadas educativas Educsi celebradas en la Universidad de Deusto.


