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17 marzo, 2026La Semana Ignaciana es esa fecha marcada en rojo en los calendarios de los colegios de la red de Educación Jesuitas: educadores y alumnado cambian por unos días la rutina colegial para sentir y gustar las cosas internamente. Muchas son las experiencias compartidas entre red de colegios, pero en esta ocasión ponemos la lupa sobre el colegio San Ignacio de Loyola de Alcalá de Henares.
En el colegio alcalaíno, estos días son uno de los momentos más esperados por toda la comunidad educativa, porque se entiende que no es solo una semana diferente en el calendario escolar, sino un tiempo para parar, recordar las raíces del centro y volver a poner en el centro aquello que da sentido a su tarea educativa.
Pausa Ignaciana y actividades en red
Durante estos días, el ritmo del colegio cambia ligeramente. Cada mañana comienza con un momento de oración y, a lo largo de la semana, las tutorías acercan al alumnado la figura de San Ignacio de Loyola y la historia de la Compañía de Jesús. Uno de los momentos más significativos es la pausa ignaciana, un breve espacio de silencio y reflexión para agradecer lo vivido y reconocer la presencia de Dios en lo cotidiano.
La semana permite también sentirse parte de una red más amplia a través de actividades como el concurso Quizizz, una propuesta de Líneas de Fuerza en la que participan estudiantes de distintos colegios jesuitas. Además, durante estos días el alumnado ha podido escuchar testimonios vocacionales de jesuitas, una experiencia que despierta mucho interés. “Prestan mucha atención y muestran gran curiosidad por su forma de vida y por lo que significa dedicar la vida a servir a los demás”, explica María, profesora del centro.
Pero si algo hace única esta semana es el ambiente que se genera en el colegio. El alumnado mayor ayuda a organizar actividades para los más pequeños, el profesorado trabaja de manera conjunta para preparar cada momento y todo el centro se implica para que estos días tengan un significado especial.
Momentos de convivencia y reencuentros
La Semana Ignaciana es también una ocasión para los reencuentros, ya que antiguos alumnos y alumnas del colegio regresan durante estos días para volver a vivir esta semana tan significativa para el centro. Al hablar con ellos, varios recuerdan estos días con gran cariño. Sofía, antigua alumna, contaba: “Lo recuerdo como un día muy esperado donde nos lo pasábamos genial todos juntos con diferentes actividades. Además de tener un trasfondo espiritual, eran momentos muy divertidos”.
Con el paso de los años, antiguos alumnos y alumnas reconocen que lo que más les marcó fue el sentido de comunidad que se vivía en el colegio durante esos días: “Sobre todo recuerdo la sensación de unidad de todo el colegio, todos unidos en torno a la figura de San Ignacio”, explica Claudia, también Antigua Alumna.
Entre sus recuerdos aparecen detalles que forman parte de la memoria del alumnado: hacer chapas de San Ignacio, vestir la camiseta azul con el pañuelo amarillo o cantar el conocido “Rock de Nacho”. Pequeños gestos que, con el paso del tiempo, se convierten en recuerdos imborrables y que siguen muy presentes durante esta semana en el colegio.
Con la perspectiva de los años, muchas de estas personas descubren que aquellas semanas dejaron una huella más profunda de lo que imaginaban. “Además de la unión con mis compañeros, aprendimos la vida de San Ignacio y cómo su ejemplo puede ayudarnos en nuestra vida. El lema ‘en todo amar y servir’ sigue acompañándome hoy”.
La semana culmina con la gran fiesta ignaciana del colegio, una jornada que reúne a toda la comunidad educativa. Por la mañana, el alumnado participa en competiciones deportivas y en el kiosco solidario, mientras que por la tarde el centro abre sus puertas a familias y antiguos alumnos y alumnas para continuar la celebración con concurso de disfraces, bar solidario, música y talleres. Un cierre festivo que refleja el espíritu de comunidad que caracteriza estos días en el colegio.
Para quienes forman parte desde hace años de la vida del centro, la Semana Ignaciana sigue siendo uno de los momentos más especiales del curso. Es una oportunidad para detenerse y recordar que educar en un colegio de la Compañía de Jesús significa mucho más que transmitir conocimientos. Significa acompañar al alumnado en su crecimiento personal, ayudarle a descubrir el mundo con mirada crítica y animarle a poner sus talentos al servicio de los demás.
Por eso el colegio sigue celebrando esta semana con ilusión año tras año: porque le recuerda quién es y qué misión comparte.


