
Para comprender la Pedagogía Ignaciana
8 octubre, 2020
«Era un chico absolutamente normal, pero con una armonía especial»
10 octubre, 2020Javier Bestard, de Palma de Mallorca. Coordinador de pastoral del colegio Montesión de Palma de Mallorca. Lleva toda su vida en el colegio: primero como alumno, luego como voluntario y, desde hace 17 años, también como profesor.
Una vida ligada a la Compañía de Jesús y a muchos jesuitas que han pasado por el colegio hacen de Javier una persona muy conocedora del modo propio de proceder. No solo en educación, sino también en la espiritualidad y el modo de hacer pastoral. Además, este profesor participa desde hace dos años en el equipo de Líneas de Fuerza.
¿Qué es Líneas de Fuerza?
Es la manera de que todos los colegios de la Compañía en España vayan en una misma línea (por esto lo de “líneas de fuerza”) y vayan trabajando la espiritualidad en un mismo sentido. Cada centro lo gestionará de una manera, pero es una manera de saber que tenemos un hilo conductor, que sale de los Ejercicios Espirituales y de la Pedagogía Ignaciana. Esto se traduce en un lema que vamos trabajando en todos los colegios de la Compañía.
Para mí es una manera de trabajar la identidad juntos. Una de las cosas positivas de Líneas de Fuerza es que lo mismo que trabajamos en Mallorca, se trabaja en SAFA, en Loyola, en el colegio de Pamplona y el de Oviedo. Y eso te une mucho, porque te sientes vinculado a algo más grande.
Cada año lo dedicamos a un tema. Y este año el lema es “AcogerTe. Un fuego que enciende otros fuegos”. Háblanos de esto.
Funcionamos por ciclos de seis años que siguen un hilo conductor. Tienen una raíz en los Ejercicios, en reflexiones, momentos y dinámicas propias de los Ejercicios: la meditación de las dos banderas, la meditación para alcanzar Amor, la Encarnación… Y de esas claves se saca un lema.
Estamos en el tercer año de este ciclo: la contemplación de la Encarnación. Y de ahí hemos sacado AcogerTe: Dios viene a este mundo y la invitación es a acogerle, acoger a Jesús para que te cambie la vida.
Todas las actividades y materiales de este año van vinculados a este tema. Materiales preparados para todos los colegios especialmente referidos a las actividades litúrgicas. Explicamos los materiales a los profesores para que los puedan vincular. Luego cada uno lo hace con libertad. Yo, por ejemplo, intento vincular hasta el carnaval.
¿Por qué toca este año la contemplación de la Encarnación?
Dios contempla el mundo, ve que está sufriendo, que hay cosas que no están bien, que hay personas pasándolo mal… Y como ve esta situación, en base al amor que nos tiene, decide actuar. Y aquí entran las 4C: Dios se hace Consciente de que este mundo sufre, es Compasivo con nosotros, se Compromete y envía a Jesús y envía al más Competente para el mundo, que es Jesús.
La figura central este año es María, que es la primera que acoge a Dios, por eso el poster habla de Marías y se le ve con José esperando a Jesús. Está muy centrado en el Adviento este año.
Supongo que es casualidad, pero es bonito que este año la contemplación de la Encarnación coincida con una situación de sufrimiento muy cercana para todos. Normalmente hablamos del sufrimiento como algo lejano, pero este año es algo que todos podemos vivir de cerca.
El lema lo pensamos en el mes de septiembre. Ahora estamos ya trabajando el lema del curso que viene. Cuando se decidió este tema era septiembre de 2019 y la pandemia llega en marzo de 2020.
Cuando hablamos de acoger, hablamos de acoger a Dios, pero esto tiene mucho que ver con acoger al otro. Quien acoge a Dios, aprende a acoger a los demás. Y después de seis meses sin ver a los alumnos, este lema tiene mucho más sentido.
No se puede acoger a Dios si no es a través de acoger a los demás.
Claro. Es verdad que este año queremos hablar de tener más presente a Dios en nuestra vida. Y eso automáticamente te va a llevar a una acogida a los demás. Y vista la situación actual, necesitamos más que nunca acogerle a Él. Parece hecho a medida.
El sublema es ‘Un fuego que enciende a otros fuegos’. Muy en la línea de que nadie da lo que no tiene y que para poder dar a Dios, primero tenemos que acogerle a él.
Este sublema es muy potente. Cuando se lo explicaba a los profesores yo les decía que este año tenemos que ser esa luz para nuestros alumnos. Muchos vienen de un confinamiento difícil, de situaciones personales complicadas… Tenemos que ser ese fuego y mantener esa ilusión en los niños, a pesar de las medidas sanitarias que nos impiden estar cerca.
Pero nosotros mismos también necesitamos alguien que nos dé esa luz. Y ese tiene que ser Dios. Porque, si no, más que fuego, nos vamos a quemar. Y no es lo mismo ser fuego que estar quemado.



