Contexto, experiencia, discernimiento para cambiar el mundo: finaliza el curso ‘Dimensiones de la Misión Educativa Ignaciana’

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Contexto, experiencia, discernimiento para cambiar el mundo: finaliza el curso ‘Dimensiones de la Misión Educativa Ignaciana’

El grupo XXXI del curso de ‘Dimensiones de la Misión Educativa Ignaciana’ ha finalizado su formación en nooviembre de 2023.

El pasado 17 de noviembre finalizó el denominado “Dimensiones educativas ignacianas” o, lo que es lo mismo, el curso largo de Salamanca. En esta edición, casi una treintena de profesionales de la enseñanza de colegios jesuitas de la península nos dimos cita en la ciudad castellanoleonesa para pasar un mes, dividido en dos quincenas, durante las que aprendimos, disfrutamos y nos nutrimos de experiencias propias y ajenas, así como de ponencias de gran calidad y talleres especializados.

Por una parte, los asistentes pudimos gozar de un marco incomparable en el que se crearon las condiciones idóneas para un proceso más allá de una mera formación. Salamanca, capital universitaria por excelencia, nos abrumó con su gastronomía, monumentos e históricos rincones por los que tantos personajes ilustres de la intelectualidad europea pulularon. Carmen, nuestra guía turística por excelencia, nos acompañó durante este proceso, contándonos mil anécdotas de la vida de Salamanca, emocionándonos con sus historias, haciéndonos sentir el latido ignaciano de la urbe.

La apuesta por un futuro mejor

Por otra parte, la cohabitación con compañeras cuyos modos de vivir y folklore son tan diversos no hizo más que nutrirnos personal y espiritualmente, creando una atmósfera idónea para que el curso fuese inolvidable. Compartimos historias, emociones, tristezas y alegrías, se crearon unos vínculos muy especiales y, a pesar de ser largo e intenso, este curso es especial. Compañeros de todas las provincias dejamos nuestras vidas aparcadas durante quince días y nos metimos de lleno en la vida ignaciana, aprendiendo y compartiendo su espiritualidad, sintiendo las raíces y saboreando todo aquello que nos iban transmitiendo.

Todo se vive de una manera especial, desde la oración de la mañana, momento de pausa y de ponerse en disposición de recibir lo que el día depara, hasta la cena en el comedor de la comunidad, donde poder compartir lo recibido.

El motivo principal de este curso especial, el logro a adquirir, no eran meros conocimientos o un curso para estrechar lazos: nuestro mayor objetivo fue la creación de vínculos entre colegas de profesión cuya pasión es la docencia, el servicio al estudiantado o, en otras palabras, la apuesta por un futuro mejor repleto de personas mejores. Y no solo lo conseguimos, sino que nos ha inspirado a crear nuevos proyectos y metodologías para alcanzar tan sublime cometido. En este marco, cabe un agradecimiento especial a Miguel Poza, nuestro coordinador del curso, cuyo buen hacer nos guió y acompañó durante este proceso de formación.

Creo que es obligatorio destacar que, en esta promoción, obviamente de las mejores que han pasado (y van unas cuantas…), ha imperado un denominador común que ha hecho que nos sintamos mejor si cabe: la risa, que nos ha acompañado día tras día, forma ya parte de momentos inolvidables que siempre llevaremos en nuestros corazones.

Ahora toca aplicar todo lo aprendido en nuestros centros escolares, prestando especial atención a nuestro contexto para que, partiendo de una vivencia experiencial y usando nuestro razonamiento y capacidades de discernir, seamos capaces de conseguir que nuestros estudiantes, nuestro único foco de atención, se movilicen para una acción que sea capaz de transformar el mundo.