Maestro, te necesito

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Maestro, te necesito

La misión educativa a la que nos sentimos convocados nos conduce a lograr que nuestros alumnos sean personas competentes, conscientes, compasivas y comprometidas con el mundo que les rodea.
Sabemos que para conseguirlo, nuestras escuelas no pueden quedarse ancladas en un sistema rígido de programaciones y currículos cerrados. Confiamos en que la innovación y su apuesta por las competencias sean generadores de aprendizajes que nos servirán para no reducir el conocimiento a compartimentos estancos, fragmentados en innumerables materias, dificultando una comprensión de la realidad en su globalidad. Apostamos por la búsqueda de la interioridad como desafío para educar el ser en lo profundo de cada uno de nuestros alumnos. Y buceamos tímidamente hacia un cambio en las estructuras organizativas en tanto en cuanto nos faciliten la misión educativa a la que estamos llamados.
Pero entiendo que la mayor revolución es la de revitalizar en nuestras escuelas a los encargados de liderar este movimiento tan ambicioso. Desde el discernimiento personal y comunitario, necesitamos maestros que hayan transitado previamente los caminos para poder aportar la luz que sus alumnos necesitan, que puedan abrir perspectivas y encuadres que ayuden a ver lo que está escondido, porque ellos han ido por delante. Para poder guiar, para facilitar las rutas, antes hay que recorrerlas. Desde su experiencia vital de integrar cada conocimiento con la realidad de cada día.
Acompañando procesos porque también somos acompañados en el nuestro, conectados con nuestro proyecto vital y con la “determinada determinación” de continuar creciendo.
Supone un cambio de paradigma de la identidad docente que entiendo clave para responder al complejo mundo educativo en el que nos encontramos inmersos.
Es grande el reto, tanto como apasionante. Y tiene mucho de entrega, de apuesta, de confianza en el otro y de vida que contagia y se multiplica.
Sobre todo, gracias a tantos educadores que en lo gris de lo cotidiano nos ofrecen un testimonio de vida y de trabajo capaz de iluminar los rincones más oscuros.

Toni Meléndez Leal

Escuela Virgen de Guadalupe. Badajoz

Foto:Freepik